Retirados los cargos contra la doctora acusada de desconectar al magistrado con covid en Durango .

Azucena Calvillo rechaza que sea ella quien entra con el equipo protector a la habitación del juez en el hospital.

La Fiscalía de Durango ha retirado los cargos contra Azucena Calvillo, acusada de desconectar el respirador del magistrado Héctor Silva Delfín, intubado por una crisis tras contagiarse de covid-19. La doctora, de 34 años, permanece con su familia tras ser detenida el lunes y puesta en libertad cerca de 20 horas después, ha recuperado el ánimo y agradecido al gobernador del Estado, José Rosas Aispuru, su mediación en el caso. Pero los interrogantes persisten en este asunto, donde nadie ha desvelado todavía quién es el personaje al que las cámaras del hospital grabaron entrando a la habitación del magistrado, qué hay de la jeringuilla con una sustancia indeterminada que, según la fiscalía, se halló en el cuarto y sobre todo, es o no es el coche de Calvillo el que aparece en las imágenes de seguridad entrando al hospital el pasado domingo. La doctora ha negado en la televisión haber acudido al trabajo ese día y rechaza también que sea ella quien viste el equipo de protección anticovid y entra en la habitación del magistrado.

En el programa Tiempo y Espacio, Azucena Calvillo ha afirmado que las denuncias en su contra parten del personal sanitario del hospital número 1 del IMSS en el que trabajaba por las tardes en el área covid. En concreto del “personal de enfermería”. Sin embargo, no ha señalado a la hermana del magistrado, Velia Patricia Silva Delfín, a quien conoció dice, solamente en la habitación cuando visitaba al paciente y a quien algunos señalaron en los últimos días como la denunciante. El abogado de la doctora mencionó un altercado entre ambas mujeres por un ventilador en el hospital. “Eso no pasó”, ha asegurado tajante la médica. Velia Patricia Delfín no solo es hermana del paciente, sino que ha sido, hasta enero pasado, la delegada del IMSS en Durango, el mismo cargo que ahora representa en Tamaulipas. ¿Tráfico de influencias? “No podría decirlo, no me compete a mí”, ha respondido Calvillo en televisión. Ella, dice, solo informaba a la delegada del estado de salud de su hermano, quien se salvó del intento de homicidio porque saltaron las alarmas.

La fiscalía, que preside Ruth Medina, dio por cierto que era la doctora Calvillo quien la madrugada del domingo entró en la habitación del magistrado y desconectó la máquina que asistía al magistrado, a pesar de que el equipo de protección anticovid no permite apenas distinguir a quien lo lleva puesto. La fiscalía también mostró una grabación, supuestamente de ese mismo domingo, en la que se ve entrar en el hospital el coche de la doctora. Medina también citó que algunos testigos presenciales la vieron allí a esas horas. El lunes, Calvillo trabajó todo el día, ya bajo los rumores que le comunicaron sus compañeros de que estaba siendo señalada como la autora de una tentativa de homicidio. “Fui la última en enterarme de que se manejaba mi nombre como sospechosa, no le di importancia porque no vi la magnitud de lo que se venía encima”.

Concluido el trabajo ese lunes, Calvillo no regresó a casa, el marido denunció su ausencia, pero nadie le comunicó que estaba detenida. Solo fue puesta en libertad en la madrugada del martes, tras múltiples presiones y protestas en redes sociales y en las calles de Durango, frente a la Fiscalía.

Ahora, además, los cargos de homicidio en grado de tentativa y lesiones han sido retirados. Diputados del Partido del Trabajo que salieron en su defensa también el pasado miércoles, hablaron de que fue “torturada física y psíquicamente” durante las horas de su “secuestro incomunicado”, además de recibir amenazas para que se inculpara de los hechos si quería salvar la vida de su hija y su marido”. La doctora, en medios locales, no ha querido pronunciarse sobre estos extremos mientras el proceso sigue abierto. “No puedo dar detalles antes de que todo esto termine”.

Emocionada y cansada, pero anímicamente mucho mejor, la mujer agradeció el apoyo del gobernador, del personal médicos, de los medios de comunicación, de Dios y de su madre para sobrellevar este mal trago que aún no ha concluido del todo. “El trauma psicológico llevará tiempo, pero seguiré adelante”, ha afirmado. Pero ha remachado que ese domingo no asistió al hospital . “No, no, no, yo ese día no trabajo”. Opina que el asunto está “lleno de inconsistencias”. ¿Es ella la persona que porta el traje anticovid que aparece en el vídeo que se ha filtrado estos días con comentarios tendenciosos? “No, le aseguro que no”, contestó a la periodista de Tiempo y Espacio.

Las manifestaciones se ha sucedido este fin de semana, y aún no han concluido. Esta misma tarde, en Durango, hay convocada una marcha en defensa de la doctora, un turbio asunto en el que el personal sanitario ha querido ver reflejado el acoso que están recibiendo quienes trabajan en las áreas de covid-19, por momentos tratados como héroes, por momentos como villanos. Este caso, sin embargo, tiene otros extremos singulares, que quizá puedan ser aclarados y que apuntan a influencias de personas con poder, debido a que el paciente y su hermana son o han desempeñado cargos públicos de relevancia en Durango. Chiapas vivió recientemente un asunto con los mismos tintes y siempre con el telón del covid-19 de fondo.

Nayeli Soto

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